Ojo enamorado

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En tu mirada

martes, 26 de mayo de 2009

ICTERICIA ARBITRARIA

Toda ciudad evoluciona y Mérida no es la excepción. Ahora bien, lo deseable es que se evolucione para bien, no que involucione y regrese a tiempos obscuros en que las autoridades hacían lo que querían sin tomar en cuenta a sus gobernados. Porque estas no son épocas en que la ciudad estaba llena de baches y el único camino bien pavimentado era el que llevaba de la casa del alcalde al Palacio Municipal. Ni tampoco son aquellos tiempos en que a golpes se disolvían las manifestaciones de ciudadanos indignados por la pérdida de las aceras. Ni mucho menos es la era en que el gobernante en turno utilizaba a los trabajadores municipales como servicio doméstico.
Entonces, si todo eso ha sido dejado atrás, ¿por qué el respetable alcalde César Bojórquez Zapata ha permitido que el Jefe de la Policía Municipal, Francisco Calero Reyes, tome medidas arbitrarias sin consultar a quienes afecta? A las pruebas me remito. El miércoles 23 de abril le informamos públicamente al Presidente Municipal de Mérida, a través de Voces del Público, que la Policía Municipal perjudicaba enormemente poniendo conos que impedían el estacionamiento en la calle 55 entre 62 y 64. Y se le hacía saber que los vecinos del Centro Histórico tienen derecho a estacionar sus autos en la puerta de sus casas. Al día siguiente, como por arte de magia, los conos desaparecieron. Pero el Ing. Bojórquez actuó como los genios de la lámpara de los chistes: se quitaron los conos, pero toda la calle 55, desde la 64 hasta la 52, fue pintada de “amarillo”
Esta ictericia arbitraria afectó a todos, no sólo a los vecinos, sino también a aquellos que tienen la gracia o desgracia de trabajar en el centro (locutores de radio incluidos) y, especialmente, a aquellos comerciantes y empresarios que tienen sus negocios sobre dicha calle.
He estado al pendiente y en el Diario de Yucatán no he encontrado explicación alguna a dicha medida. Ni el Alcalde, ni el jefe de la Policía Municipal, han dicho ni pío al respecto. ¿Y el estudio de sustentabilidad para conocer el impacto de dicha medida entre los habitantes, trabajadores y comerciantes del Centro Histórico? ¿Y los estacionamientos alternos que el Ayuntamiento debe abrir o promover para apoyar la medida? ¿Y las entrevistas con los afectados para darles a conocer la medida y conciliar al respecto? ¿Y la rueda de prensa para dar a conocer las razones de pintar de amarillo toda una calle que de primaria no tiene ni el nombre? ¿Y los letreros con los horarios y días autorizados para poder estacionarse en ella?
No entiendo, se quiere que los autos no entren al Centro Histórico, pero se les dan facilidades para que lo hagan. ¿Es justo que se ignore a los ciudadanos? En otras ciudades como Guadalajara y Monterrey, los vecinos tienen derecho a estacionar en el frente de sus casas de 8 de la noche hasta temprano en la mañana. Se respetan sus derechos, no los atropellan arbitrariamente.
Ahora bien, si quieren volver la calle 55 primaria, que den opciones a quienes sobre ella viven. No se trata de cerrar por cerrar y que se aguanten los que no les gusta. No por algo don Emilio Cruz García (Voces del Público, domingo 4 de mayo) solicitó al Gobierno del Estado que intervenga. Se vulneran derechos.
Josefina, vecina de dicha calle, me dice que debemos resignarnos. Su hermana Dulce va más allá: cuando estaciona para bajar su compra del supermercado, no deja que los policías la intimiden. Les pide que la ayuden. Son servidores públicos ¿no? Su tía, doña Judith Pérez Romero, toda una institución musical en Yucatán, pasa las de Caín para visitarlas. ¿Y que decir de los hijos de doña Olda que tienen que pagar estacionamiento para visitar a su señora madre en la casa del creador de Lela y Chereque? “Es inútil –me dice doña Olda- ya nos quejamos y no nos hacen caso”. Ni que decir, por poner un ejemplo, del dueño de una fotografía ubicada en el mismo tramo que reseño (55 entre 64 y 62), sus clientes huyeron. ¿Y los dueños de los hoteles? Pues sufriendo que los huéspedes que llegan de fuera no pueden estacionar para bajar sus maletas.
Señor Alcalde, restringiendo la ciudad y tomando medidas arbitrarias no es como los meridanos queremos ser gobernados. Queremos que se nos tome en cuenta y que, si la medida es verdaderamente necesaria, que lo demuestre y se den alternativas para quienes por esos rumbos viven. Recuerde que el INAH suele ser muy restrictivo con los lugareños que deseen modificar sus fachadas para hacer sus cocheras. Con los de fuera no tanto.
Me da tristeza decirlo, pero como se ve que ni el Alcalde ni el Jefe de la Policía Municipal viven en el Centro Histórico. Estoy seguro que pensarían de otra manera si lo hicieran— Eduardo Ruz Hernández eduardoruzhernandez@gmail.com

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